sábado, 6 de marzo de 2010

Actividades 8 de marzo


7 DE MARZO-

HORA: 12.30 Entrega del premio ROSA JUANEDA POR LA IGUALDAD EN LA REGIÓN DE MURCIA.
LUGAR: SALÓN DE ACTOS DEL AYUNTAMIENTO DE SANTOMERA .

8 DE MARZO: PLAZA DE SANTO DOMINGO

Hora: 19.00. Pasacalles con murga y disfraces, globos,pancartas y todo lo que se nos ocurra.
Salida desde la Plaza de Santo Domingo hasta la Plaza de Belluga y regreso a la Plaza de Santo Domingo.

20: 00 :Concentracion para celebrar el Dia Internacional de la Mujer.
20:30: Lectura del Manifiesto.

21:00: Fiesta Feminista en la cafeteria ITACA, donde tomaremos un aperitivo y unas cervecitas.

¡Os esperamos!


Comision 8 de marzo
comision8demarzo@gmail.com

Crisis, inmigración y crecimiento del racismo.


Diez años separan los incidentes racistas de El Ejido y los de Rosarno en Italia y muestran cómo el racismo europeo se mantiene y crece en estos tiempos de crisis económica, alimentado también por la retórica política xenófoba.

El racismo social crece, además, por el discurso institucional que destilan las políticas de inmigración de la Unión Europea, sometidas a un proceso de endurecimiento progresivo desde la cumbre de Tampere de 1999 hasta la aprobación de la “Directiva del retorno” o de la vergüenza, de 2008, que ha impulsado cambios regresivos en las legislaciones nacionales, un mayor blindaje de las fronteras comunitarias y un esfuerzo en aumentar las repatriaciones de indocumentados. Estas personas han pasado a ser el máximo chivo expiatorio de los discursos de políticos que, en busca de réditos electorales, criminalizan la inmigración e impulsan el debate xenófobo. El presidente italiano Berlusconi es el máximo exponente de los delirios verbales contra los clandestini: a finales de febrero declaraba que “menos inmigrantes significa menos criminalidad y menos Mafia”.

Pero no es sólo Berlusconi, o Sarkozy. Otros gobiernos también han puesto más restricciones a los procesos de nacionalización, con exámenes de idiomas, contratos de integración, condiciones de trabajo y vivienda, restringen aún más el derecho de asilo y aumentan las expulsiones por medio de vuelos conjuntos, firma de convenios de repatriación con nuevos países o la extensión del Frontex por todo el Mediterráneo hasta Turquía. También presenciamos al intento de restringir los pocos derechos que se contemplan para los indocumentados, y a la criminalización a los ciudadanos y los organismos civiles que les proporcionan asistencia humanitaria y social.

Pero también percibimos muestras de resistencia. El pasado 1 de marzo, en Francia se han realizado movilizaciones con la iniciativa "Un día sin inmigrantes, 24 horas sin nosotros", No es casual que este movimiento haya empezado allí, donde un importante movimiento huelguista de trabajadores indocumentados lleva meses exigiendo su regularización, y donde la inmigración extracomunitaria, especialmente la de origen musulmán, está puesta en el punto de mira, presionada entre otras cosas por el debate sobre la “identidad” francesa. Una iniciativa de movilización que obtuvo también eco diverso en Italia, Grecia o varias ciudades españolas. Movimientos importantes en un momento en que el discurso xenófobo encuentra apoyo en un sector creciente de la ciudadanía europea, especialmente ahora que la competencia por unos recursos sociales y laborales cada vez más escasos aumenta la pulsión discriminadora.
También en España tenemos muestras de ello, con la enésima reforma de la Ley de Extranjería en diciembre de 2009, que elevó el periodo de detención en los CIE de 40 a 60 días o dificultó el reagrupamiento familiar. A sólo dos meses de esta reforma, la polémica ha vuelto a propósito del empadronamiento en Vic y Torrejón y ha sacudido a diversas fuerzas políticas en una carrera por ver quién muestra más dureza contra los sin papeles, mirando las próximas citas electorales. Algunos no han dudado en seguir vinculando, una vez más, inmigración y delincuencia, como muestran los recientes incidentes en Salt.

La crisis ha elevado el rechazo hacia los inmigrantes, aumenta la demanda de políticas migratorias más restrictivas y consolida una imagen negativa de las migraciones, asociada al deterioro de las condiciones laborales y sociales. Pese a la evidente contención de los flujos migratorios, la intransigencia social con el extranjero aumenta, espoleada por la sensación de competencia y los problemas de convivencia o seguridad.

Todo ello sin olvidar que si antes fueron fundamentales en los tiempos de crecimiento, la población inmigrante es la que ha sufrido el ajuste más duro en la crisis: su tasa de paro se elevó desde el 17% en 2008 hasta superar el 30% al final de 2009; con el añadido de que, si no pasan directamente a la economía sumergida y logran mantener sus empleos, tienen condiciones laborales con salarios más bajos, reducción de beneficios y más trabajo.

Aunque la duración de la crisis definirá su verdadero impacto en la migración, el papel fundamental que en esta última década ha desempeñado su aporte laboral sugiere que será difícil que la economía se recupere sin mano de obra migrante. Por ello no se debe sacar a la migración de la respuesta a la crisis financiera y no sucumbir a las medidas populistas de alto riesgo para la convivencia, de combatir la crisis con medidas migratorias severas. Las políticas restrictivas y cortoplacistas son el germen de mayor exclusión y rechazo, y fomentan el conflicto entre las capas mas desfavorecidas. Y todas las administraciones públicas, central, autonómica y local, deben garantizar que los sistemas de protección social puedan atender las necesidades de la población residente necesitada, sea autóctona o extranjera.

Por ello hacemos un llamamiento a la responsabilidad de las fuerzas políticas y de los medios de comunicación, porque juegan un papel fundamental en la presentación y percepción de la inmigración ya que un determinado discurso puede reforzar los prejuicios xenófobos y contribuye a crear un grado de intolerancia social. Los inmigrantes piden reconocimiento, que es el punto de partida mínimo para poder hablar de convivencia. La convivencia no mejorará fomentando el odio al migrante, al indocumentado, sino comprometiendo en la solución de los problemas a todos, porque a todos nos atañen como sociedad. De ello depende, en buena medida, que sociedades plurales, como la murciana hoy, puedan funcionar de forma cohesionada y justa.

Manuel Lario
De Convivir sin Racismo

martes, 2 de marzo de 2010

Manifestación NO A LA REFORMA DE LAS PENSIONES

VIERNES 5 de marzo 2010 19:30

La reforma que viene

Mientras todo el mundo habla de las pensiones, se están negociando las líneas maestras de la nueva reforma laboral. Todavía no se han escrito sus líneas precisas, pero el Gobierno nos dejó un documento que los sindicatos CCOO-UGT y la patronal CEOE vieron como un buen punto de partida.
El Gobernador del Banco de España, M. A. Fernández Ordóñez, llevaba tiempo empeñado en convencernos de que es necesaria una reforma laboral para salir de la crisis. En la misma línea, el “Manifiesto de los 100”, defiende un nuevo tipo de contrato laboral que abarate el despido.
Poco importa que los mil y un análisis que se han hecho sobre los orígenes de la crisis nos den una respuesta contundente: la crisis la provocaron las ansias de enriquecimiento rápido, la especulación y la falta de controles gubernamentales, tanto a nivel nacional como internacional.
Da igual que los análisis de la situación española, de forma especial en la franja mediterránea, sean unánimes en la denuncia de la desequilibrada estructura productiva, con un sector inmobiliario sobredimensionado y una banca que ha apoyado aventuras, en la construcción y las infraestructuras, difícilmente explicables y ahora, por lo que ellos mismos dicen, imposibles de amortizar.
La crisis no vino motivada por las “rígidas” relaciones laborales pero, una vez más, las rentas del capital quieren aprovecharla para privilegiar aún más su posición frente a las del trabajo, que son las que están sufriendo las consecuencias de tanto desmán. Mientras, el capital espera tiempos mejores, retirado en sus dorados paraísos o especulando e invirtiendo, a altos intereses, en la deuda pública de seguro cobro, que están generando los Estados.
A Fernández Ordóñez y los cien economistas del Manifiesto, se les unen las organizaciones patronales, como si la el actual mercado laboral les hubiera impedido saldar el año 2009 con 815.000 personas asalariadas menos. Menos mal, que es rígido…
La verdad es que resultaría cómico, si no hubiera tanto sufrimiento detrás, que los “mejores economistas del país” fueran incapaces de prever el cataclismo económico y social que se nos venía encima y ahora se atrevan a vaticinar el tiempo que, con una reforma laboral adecuada, ahorraríamos en recuperar el empleo. Calculan estos sabios del FEDEA (dependiente de poderosas corporaciones empresariales y bancarias españolas) que la recuperación del empleo tardaría sólo seis años y medio, con reforma laboral y que, sin ella, tardaríamos diez años.
El pretexto de la pretendida reforma, es la dualización del mercado laboral entre los contratos fijos, muy caros de rescindir y los temporales, que son los que están pagando las consecuencias. Se otorga el carácter de privilegiadas a las personas con contrato fijo frente a quienes sufren la temporalidad y, de paso, se les culpabiliza junto al personal funcionario, desviando la atención de quienes ni se sonrojan ni se arrepienten.
Nunca se vio tanta preocupación por la temporalidad, por parte de quien se aprovecha de ella. Como si la culpa no fuera de quien contrata y de cómo lo hace. De las sucesivas reformas laborales que han multiplicado las posibilidades de contratos basura. De la excesiva manga ancha con que se controlan (o más bien no se controlan) los contratos temporales que ocupan puestos de trabajo permanentes. De la poca justificación que necesita un despido para ser firme, ya que pagando la indemnización se resuelve.
Se está pidiendo un modelo único de contrato laboral, indefinido y con un menor coste del despido, a través de distintas fórmulas. Además, se pretenden desjudicializar los despidos, aumentando si cabe, la indefensión ante ellos. Se demanda individualizar las relaciones colectivas, empresa a empresa, dejando así a quienes tienen poca capacidad organizativa y reivindicativa sin el escudo que suponen los convenios colectivos sectoriales y territoriales.
Como lo hace redundantemente, la patronal defiende disminuir su parte de las cotizaciones sociales, esto es, disminuir las posibilidades de protección a quienes la necesiten. Es lo que se debe esperar de una patronal que es capaz de echarle la culpa del desempleo, por boca del presidente de la comisión económica de la CEOE, J. Luís Feito, a los altos salarios españoles.
El Fondo Monetario Internacional también apunta hacia nuestros altos salarios, demandando su rebaja para salir de la crisis. No está mal considerando que la media española es de 21.500 euros anuales frente a los 27.036 de la media UE. En el Reino Unido, con 46.000 euros de salario medio, deberían estar al borde del colapso laboral, pero no, resulta que acaban de salir de la recesión.
De momento, el Gobierno tiene un discurso contrario a la definición de un nuevo tipo de contrato, con propuestas muy generales e inconcretas. Algunas van en la línea de reforzar tipos de contratos ya existentes como el de formación y el de fomento.
Los últimos anuncios y renuncios del Gobierno con el tema de las pensiones y la edad de jubilación o los recortes previstos del gasto público, que aún pueden ser mayores, -según aseguraba en Londres J. Manuel Campa, Secretario de Estado de Economía, para convencer a quienes están especulando con la deuda española- nos descubren a un J. L. Rodríguez Zapatero que, lejos de posicionarse por la preservación de derechos laborales y sociales y de invertir en la reorientación de la economía, pareciera que está optando, en los últimas semanas, por plegarse a las condiciones que se le imponen desde el gran capital y el mercado.
En eso Mariano Rajoy tiene ventaja. Él no tiene dudas sobre lo que haría, en caso de llegar al Gobierno, ni ve la necesidad de explicarnos sus propuestas. Simplemente repetiría los dictados de quienes mandan en los mercados, como abaratar el coste del despido o congelar los salarios, pero desde el principio y sin complejos.
Con estos mimbres, junto a la experiencia de las anteriores reformas laborales, no cabe esperar que la próxima pueda mejorar la situación para las personas trabajadoras.
Aunque el rápido acuerdo en materia de negociación colectiva no anime, esperemos que CCOO y UGT, en su negociación con la patronal no caigan, una vez más, en el error de dar por bueno el principio liberal de que la economía va bien si la Bolsa va bien y se multiplican los beneficios de los inversores.
La Economía irá bien si da respuestas a todas las necesidades sociales de la población, aunque eso no haga rica a ninguna persona. Pero claro, esto puede sonar a subversivo antisistema…

Toni Carrasco

jueves, 4 de febrero de 2010

El feminismo que no llegó al poder


El feminismo que no llegó al poder.Trayectoria de un feminismo crítico

de Paloma Uría Ríos.

Nuevo libro de Talasa Ediciones

Las polémicas teóricas e ideológicas feministas reproducen los debates más importantes del pensamiento filosófico y político contemporáneo. Las críticas feministas a la razón ilustrada, al liberalismo, al marxismo han dejado al descubierto muchas de las deficiencias e incapacidades que pensadores posteriores o contemporáneos fueron descubriendo desde otros puntos de vista. No se puede, pues, hablar de pensamiento crítico sin valorar en su justa medida la activa contribución del pensamiento feminista.

Este libro pretende recoger algunos de estos debates, tal como se dieron en el movimiento feminista que se organizó en la Coordinadora de Organizaciones Feministas del Estado Español y que convocó a miles de mujeres en sucesivas jornadas. Las ponencias de estas jornadas, así como variadas experiencias personales, alimentan interesantes polémicas, y dan testimonio de ellas, en torno a cuestiones tan relevantes para el feminismo como la sexualidad, la violencia, el trabajo, el poder, la igualdad y la libertad.

Paloma Uría Ríos es doctora por la Universidad de Oviedo y profesora jubilada de lengua y literatura castellana en IES. Cofundadora de la Asociación Feminista de Asturias, ha participado activamente en las diversas jornadas de debate del movimiento feminista y actualmente se integra en la corriente de opinión Otras Voces Feministas. Militante del MC desde sus orígenes, contribuyó a impulsar el feminismo en su seno. Forma parte del colectivo asturiano Lliberación, vinculado a accionenred, y ha sido diputada por IU en el Parlamento de Asturias. Dos temas han ocupado su actividad investigadora y divulgadora, el literario y el feminista. Es colaboradora asidua de Página Abierta.

El feminismo que no llegó al poder

Trayectoria de un feminismo crítico

Paloma Uría Ríos

Talasa Ediciones, S.L.

264 pp. 20 euros.

ISBN: 978-84-96266-28-5

Índice

Prólogo, página 9.

Capítulo I. El marxismo y la liberación de la mujer, 17.

¿Qué han dicho los clásicos?, 19.

Completar la teoría marxista, 25.

Capítulo II. Las teorías del patriarcado, 34.

El patriarcado en el feminismo radical y en el feminismo

socialista, 34.

El trabajo doméstico y el cuidado, 49.

El movimiento sindical, 53.

Capítulo III. Primeras reivindicaciones. Primeras polémicas, 67.

El divorcio, 68.

La identidad, 71.

Las Jornadas de Granada, 78.

El cuerpo y la razón, 82.

Capítulo IV: El sexo como placer, 91.

Sexualidad no es reproducción, 91.

Explorar y desvelar la sexualidad de las mujeres, 100.

Capítulo V. El sexo como problema, 115.

La violencia contra las mujeres,115.

Placer y peligro, 124.

La prostitución, 131

A modo de balance, 136

Capítulo VI. El vértigo de la diversidad, 139.

La precariedad de la identidad femenina, 144.

Feminismo y posmodernidad, 155.

Capítulo VII. Importantes avances. Nuevos retos, 161.

Un poco de historia, 162.

Se hace camino al andar, 166.

La igualdad y el poder, 188.

Documentos, 201.

Bibliografía, 255.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Una balsa de piedra camino de Haiti


Mis palabras son de agradecimiento. La Fundación José Saramago tuvo una idea, loable por definición, pero que podría haber entrado en la historia como una buena intención, una más de las muchas con que, dicen, está pavimentado el camino del infierno. La idea era editar un libro. Como se ve, nada original, por lo menos en principio, que libros no nos faltan. La diferencia estriba en que el producto de la venta de éste se va a destinar a las victimas sobreviviente del terremoto de Haití. Cuantificar tal ayuda, por ejemplo, en la renuncia del autor a sus derechos y en una reducción del lucro normal de la editorial, tendría el grave inconveniente de convertir en mero gesto simbólico lo que debería ser, en la medida de lo posible, algo provechoso y sustancial. Ha sido posible. Gracias a la inmediata y generosa colaboración de las editoriales Caminho y Alfaguara y de las entidades que participan en la elaboración y difusión de un libro, desde la fábrica de papel a la tipografía, desde el distribuidor al comercio librero, los 15 euros que el comprador gastará serán entregados íntegramente a la Cruz Roja para que los haga llegar a su destino. Si alcanzáramos un millón de ejemplares (el sueño es libre) serían 15 millones de euros de ayuda. Para la calamidad que ha caído sobre Haití 15 millones de euros no es nada más que una gota de agua, pero como La balsa de piedra (éste es el libro elegido) será publicada, además de en Portugal, en España y en el mundo hispánico de América Latina, ¿quién sabe lo que podrá suceder? A todos los que nos acompañan en la concretización de la idea primera, haciéndola más rica y efectiva, nuestra gratitud, nuestro reconocimiento para siempre.

José Saramago



http://www.josesaramago.org/blog/blogesp.php

martes, 26 de enero de 2010

Racismo y xenofobia en la política española. APDHA y ACSUR-Las Segovias

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) y ACSUR-Las Segovias denuncian que las declaraciones públicas y propuestas políticas en materia de inmigración de los últimos días generan un peligroso caldo de cultivo para el racismo y la xenofobia


26 de enero de 2010.- Desde que hace ya dos años comenzaron a aparecer con fuerza los síntomas de la actual situación de crisis social y económica, los colectivos sociales que trabajamos en el ámbito de la inmigración hemos advertido reiteradamente de la necesidad de extremar la responsabilidad a la hora de tratar el fenómeno migratorio desde los foros políticos y mediáticos, ya que estos momentos son especialmente propicios para que surjan indeseables brotes de racismo y xenofobia.

Desgraciadamente, estos llamamientos de la sociedad civil han tenido un escaso eco. Tanto con reformas legislativas tremendamente restrictivas (la conocida como “Directiva Retorno” europea y la reciente reforma de la Ley de Extranjería española, principalmente) como con constantes mensajes vertidos desde los más diversos sectores, se está señalando, directamente o indirectamente, que la presencia de población de origen inmigrante en Europa y España es un factor que agrava las consecuencias de la crisis.

Y en los últimos días, a raíz de la decisión del Ayuntamiento de Vic de intentar no empadronar a sus vecinos/as de origen inmigrante en situación documental irregular, se ha iniciado una espiral de declaraciones públicas y propuestas políticas que son muy alarmantes por sus posibles efectos de fomento del rechazo social hacia nuestros/as conciudadanos/as de origen inmigrante. Señalamos brevemente aquéllas que nos parecen de mayor gravedad y nuestras valoraciones al respecto:

- La iniciativa del Ayto. de Vic, afortunadamente paralizada, ha puesto de manifiesto que los obstáculos para acceder al padrón municipal no son exclusivos de este municipio. Se ha hecho público que ayuntamientos como los de Torrejón (Madrid) o Salt (Gerona) también se niegan a empadronar a personas extranjeras en situación documental irregular. Y en otros pueblos y ciudades españolas, sin existir instrucciones formales en este sentido, proliferan las trabas burocráticas para dificultar el acceso al padrón. Y ello tiene un doble efecto perverso: por una parte condena a la inexistencia jurídica y a la imposibilidad de poder aspirar a regularizar su situación a miles de personas, y por otra le veta el acceso a derechos fundamentales básicos como la sanidad y la educación, derechos que la legislación vigente obliga a reconocer a toda persona que se encuentre en nuestro país, sea cual sea su situación administrativa, y el Tribunal Constitucional ha declarado reiteradamente como especialmente vinculados a la dignidad humana.

- Diversos responsables del Partido Popular reclaman una nueva reforma de la LOEX que restrinja aún más (si cabe) los derechos fundamentales de las personas extranjeras en España. Si desde los colectivos sociales nos opusimos con firmeza a la reforma recién entrada en vigor, por considerar que las restricción de derechos es inversamente proporcional a una verdadera integración de todo/as en una sociedad democrática avanzada, cualquier propuesta que pretenda ahondar en ese camino encontrará nuestro frontal rechazo.

- El Presidente de la Generalitat de Cataluña, el Sr. José Montilla (PSC/PSOE), ha afirmado que ni su gobierno ni su partido iban a caer en el peligro del “buenismo” al tratar las cuestiones migratorias. Recordamos al presidente Montilla que reivindicar la plena vigencia de los Derechos Humanos para todas las personas independientemente de su origen y el reconocimiento de la condición de ciudadanos/as de nuestras vecinos/as extranjeros/as no supone un cándido ejercicio caritativo de ilusos fuera de la realidad; simplemente es una exigencia derivada del respeto a la dignidad humana, de la letra y el espíritu de instrumentos internacionales vigentes y ratificados por España y de la jurisprudencia nacional e internacional en esta materia.

- Convergencia i Unió retoma su propuesta de “carnet por puntos” para inmigrantes y reivindica la autoría del lema “en Cataluña no cabemos todos”, utilizado vehemente en estos días por la Sra. Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del Partido Popular en Cataluña. Respecto a la primera propuesta, reiteramos que los derechos de los/as inmigrantes deben estar exclusivamente vinculados a su condición de personas y ciudadanos/as, sin requisitos “extra” respecto al resto de sectores sociales. Y en lo concerniente al “en Cataluña no cabemos todos”, ejemplifica a la perfección el tipo de declaraciones que pueden fomentar el racismo y la xenofobia.

- Por último, no ha faltado el recurrente discurso de vincular inmigración y delincuencia. El Sr. Josep González, presidente de la patronal de la Pequeña y Mediana Empresa de Cataluña (PIMEC) argumentó ante los medios de comunicación: “Barcelona ha tenido un flujo de entrada de inmigrantes con sus problemáticas y de gente que ha venido de países que seguramente no tienen la ética que tenemos aquí que ha hecho que el nivel de inseguridad haya subido”. Efectivamente, deberíamos preguntarnos qué patrones éticos guían a nuestra sociedad, que no reacciona ante declaraciones de este perfil, cuando no las aprueba y aplaude. Y en esta línea, Mariano Rajoy, presidente nacional del Partido Popular, ha abogado por la expulsión de personas inmigrantes que comentan delitos penados con más de 6 meses de prisión.

Ante estas circunstancias, la sociedad civil más que nunca debe exigir por enésima vez responsabilidad a todas las instancias políticas, mediáticas y sociales a la hora de tratar el fenómeno migratorio. Nuestros vecinos/as migrantes ni son causa ni agravan las consecuencias de la crisis social y económica, sino que son un colectivo que sufre con especial rigor las mismas (por los sectores económicos en los que mayoritariamente trabajan, por no poseer las mismas redes de protección familiares y sociales que las personas autóctonas, por la “espada de Damocles” constante de la situación documental…). El culpabilizar en todo o en parte, directa o indirectamente, a la inmigración de la crisis genera riesgos de xenofobia y fractura social, que pueden a su vez crear graves problemas de convivencia. Estamos todavía a tiempo de evitarlo; en caso contrario, una vez prendida la mecha las consecuencias son imprevisibles.